Eliut Rivera-Segarra Guillermo Bernal

Resumen

Nuestra crisis ya no es la misma. El paso del huracán María por nuestro archipiélago puertorriqueño ha exacerbado la misma trastocando aún más todo ámbito de nuestras vidas. Escuchamos tanto en la cotidianidad como en los medios “noticiosos” las constantes discusiones sobre esta crisis que nos ha tocado vivir a raíz de María, pero no nos engañemos. Ciertamente hemos sobrevivido un evento atmosférico sin precedentes, pero la raíz de dicha crisis no es una meramente ambiental, sino política y económica.

La posición geográfica de Puerto Rico nos ubica en una zona vulnerable a los azotes de tormentas y huracanes. La evidencia científica ha sido enfática alertando cómo el cambio climático ha aumentado la frecuencia, intensidad y destrucción de fenómenos como María; así como de la necesidad imperativa de desarrollar estrategias de defensa y respuesta ante este tipo de desastres (Dinan, 2017; Emanuel, 2005; Shuckburgh, Mitchell, & Stott, 2017). No obstante, parecería ser que la evidencia es activamente ignorada al momento de desarrollar e implementar la política pública del país para atender este tipo de eventos. Esto se evidencia, por ejemplo, en el conteo de las muertes asociadas a emergencias y fenómenos ambientales. Al día de hoy, el gobierno solo confirma 64 muertes relacionadas al huracán. No obstante, esta cifra dista mucho de las ofrecidas por las morgues, los hospitales, las propias familias, así como la prensa nacional e internacional que estiman entre 200 y 900 el número total de muertes (Kleninberg, 2017; Osborne, 2017; Sosa & Wiscovitch, 2017). A pesar de la existencia de métodos científicos para documentar las muertes asociadas a emergencias como María, en Puerto Rico el gobierno decidió obviar estas estrategias e improvisar en el camino en medio del “shock” luego del huracán. En el ínterin, más de 200,000 personas emigraban a los Estados Unidos, se otorgaron contratos a empresas de dudosa reputación, la entrada de ayuda internacional era bloqueada y aprobaban “reformas” para reducir la edad en procedimientos criminales. Al parecer, el plan estatal desde un principio fue ceder sus responsabilidades a las empresas del desastre una vez pasado el “shock”, como bien conocemos ha sido el caso en otros de nuestros países Latinoamericanos (Klein, 2007). Ante este panorama de desdén estatal que sigue oprimiendo a las personas más vulnerables e incrementa las inequidades sociales y de salud de nuestro País, vale la pena reflexionar e intentar dar respuesta a la interrogante ¿Qué hacer desde la psicología?

Lo que apreciamos hasta el momento es que nuestra respuesta se ha enfocado primordialmente en atender las necesidades más básicas a través del servicio directo a personas y comunidades, particularmente en las zonas de difícil acceso. No es para menos. En un país cada vez más pobre, sin las necesidades más básicas como el agua potable, electricidad, un techo o el acceso a servicios básicos de salud nuestra respuesta ha sido vital. Desde nuestros distintos escenarios, hemos respondido adentrándonos en las comunidades y, en el proceso de intentar atender algunas de sus necesidades, también hemos aprendido de ellas su impresionante capacidad de organización y auto-gestión comunitaria. Sin embargo, la mayor parte de nosotros/as respondió a esta necesidad sin necesariamente haber recibido un adiestramiento formal sobre cómo intervenir en este tipo de eventos. Pocos y pocas de nosotros/as habíamos escuchado hablar sobre la psicología de desastres o primeros auxilios psicológicos antes de María. Por tal razón, entendemos que es fundamental que nuestras instituciones de adiestramiento tomen en consideración esta realidad y logren atemperar sus currículos. Nos parece que esto es de vital importancia para lograr servir de manera informada en los desastres venideros.

Por otra parte, las situaciones de desastre pueden dejar una secuela de problemas de índole psicológico, como por ejemplo sentimientos de inutilidad, pérdida y soledad que pueden desembocar en trastornos más graves como ansiedad, depresión o trauma por nombrar solo algunos. Nuestra disciplina cuenta con múltiples recursos y tratamientos efectivos para trabajar con estas problemáticas tanto a nivel individual, familiar, comunitario y organizacional. Sin embargo, nos parece importante enfatizar en que el origen de esta crisis y sus síntomas reside en el escenario político y económico. Por ello, resulta vital que nuestra práctica también vaya dirigida a generar cambio político y económico. Hay males que sí duran más de 100 años, 119 para ser exactos y ya nuestro cuerpo no lo resiste. Los vientos de María dejaron al descubierto la angustia y el pesimismo de la población en nuestro precario sistema político y económico y no debemos invalidar estas experiencias con un mantra de resiliencia “light”. Es por ello que nos hacemos eco de las palabras de Rafael Bernabe: “organicemos el pesimismo, organicemos la esperanza sin optimismo fácil, organicemos la esperanza desesperada, pero sin desesperarnos” (Bernabe, 2017). Desde nuestras prácticas privadas, centros de adiestramiento, comunidades y organizaciones fomentemos la organización y movilización entre nuestra población.

Por último, nos parece que al igual que el servicio y el activismo político, la investigación debe tener un rol protagónico en el quehacer psicológico puertorriqueño. Ante eventos y crisis como la que vivimos es casi instintivo volcarse hacia el trabajo inmediato de prestación de servicios y olvidarse de la importancia de los procesos de documentación y rigurosidad científica. Sin embargo, nos parece que sin ellos no es posible dar cuenta ni de las necesidades de las personas o comunidades ni de las estrategias más efectivas en el manejo de las mismas. Entendemos que es a través de la investigación que mejor podemos conocer y pensar sobre las mejores rutas de acción. Es por ello, que exhortamos a que generemos evidencia desde la práctica a la vez que vamos atendiendo las necesidades más apremiantes de nuestro país. Si la crisis ya no es la misma, nuestras estrategias para atenderla deben ser distintas. Los/as investigadores/as debemos estar insertados como colaboradores/as de quienes prestan servicios psicológicos tanto a nivel individual, comunitario u organizacional. De igual forma, nos parece imperante el desarrollo de proyectos investigativos dirigidos a atender este tipo de emergencias y desastres característicos de nuestra condición caribeña y tropical.

Sección Especial

Psicología de la Salud: Avances en la Investigación, el Adiestramiento y la Práctica.

La Psicología de la Salud es una rama que se ha ido desarrollando en Puerto Rico desde hace ya varias décadas, pero que se ha ido consolidando desde hace solo algunos años. La Asociación de Psicología de Puerto Rico (APPR) ha sido instrumental en la consolidación de esta rama en Puerto Rico. Por ejemplo, desde el 2007 la APPR desarrolló un “Task Force” de Psicología de la Salud enfocado en lograr el establecimiento de esta rama en el país. Posteriormente, este Task Force se convirtió en lo que hoy conocemos como el Comité de Psicología de la Salud. Por otra parte, en el 2012 se desarrolló, con el apoyo de la APPR, el Primer Simposio de Psicología de la Salud que contó con la participación de múltiples profesionales del país. Esto dio pie a que en el 2014 y 2015 también se desarrollaran Simposios dirigidos a atender los aspectos relacionados a diversas áreas dentro del campo de la salud desde la APPR. Además, en el año 2014 la APPR ofreció por primera vez una certificación en Psicología de la Salud. No obstante, el desarrollo de la Psicología de la Salud se ha enfocado mayormente en atender las necesidades de la población puertorriqueña desde el área de prestación de servicios. Sin embargo, durante este proceso de consolidación se ha ido generando evidencia científica y desarrollando prácticas y adiestramientos que no han quedado del todo documentadas en nuestra literatura científica.

En este número de la Revista Puertorriqueña de Psicología (RePS), les ofrecemos una sección especial que evidencia seis trabajos investigativos en el área de la Psicología de la Salud en Puerto Rico y Cuba. El primer trabajo de Lorenzo-Ruíz y Guerrero-Ángeles (2017), es particularmente pertinente dadas las circunstancias actuales del país. En el mismo se realizó una revisión de literatura para identificar las afectaciones psicológicas y de salud más comunes en el personal de primera respuesta en emergencias y desastres. De sus hallazgos se desprende la necesidad de proveer apoyo psicológico a este personal así como la necesidad de adelantar la investigación en el área de emergencias y desastres. En el segundo artículo de esta sección, Rodríguez-Madera y colegas (2017) documentan la viabilidad y aceptación del recogido de biomarcadores para el VIH y el estrés entre población de mujeres trans en Puerto Rico. Este innovador estudio nos presenta la inclusión de biomarcadores como una estrategia viable para documentar el impacto de los determinantes sociales en la salud de la población. El tercer artículo de Cappas y colegas (2017), nos presentan un programa de psicología de cuidado primario desarrollado en el contexto de Puerto Rico el cual tiene como objetivo la integración de servicios de salud física mental para las personas que viven con VIH/SIDA. Sus hallazgos documentan el impacto de este programa de cuidado primario en la salud de las personas que viven con VIH/SIDA con mejorías en sus niveles de CD4, carga viral y síntomas de depresión, entre otros. En el cuarto artículo, Pérez-Ramírez y colegas (2017) nos presentan un trabajo en donde documentan la necesidad de adiestramiento de profesionales de la salud en Puerto Rico en el área de la Psico-oncología. Sus resultados sugieren que aunque los profesionales de la salud en adiestramiento muestran un alto interés en la práctica e investigación en el área de la Psico-oncología, no conocen de las diversas oportunidades de adiestramiento. Por otra parte, en el quinto artículo Torres y Santana (2017), presentan un modelo de adiestramiento pre-doctoral en psicología de la salud y cuidado primario desarrollado en Puerto Rico. En el mismo, se comparten las experiencias de la implementación, evaluación y alcance de este a través de las intervenciones realizadas y puntos medulares para el desarrollo e implementación de programas similares en Puerto Rico. Por último, el sexto artículo de esta sección se enfoca en el diseño de una propuesta de prevención de la obesidad infantil. En este trabajo cualitativo Villamañan y colegas (2017) analizan la obesidad infantil como una práctica de socialización y en base a esto elaboran un modelo de prevención de la misma.

Sección de Artículos Regulares

En la sección de artículos regulares ofrecemos cuatro importantes trabajos sobre la política pública, la salud sexual, la espiritualidad y la identificación ateísta. El primer artículo, desarrollado por Viviana Ortiz Resto, trata el tema de la política pública en torno a la educación sexual. El estudio presenta retos en la implantación de dicha política afectando la salud sexual de los y las estudiantes. El segundo artículo continúa el tema de la salud sexual en jóvenes examinando la accesiilidad de un módulo educativo de Joselyn Bravo-Gónzalez y colegas. Primero se evaluó la eficacia para mejorar la comunicación entre padres y madres con sus adolescentes puertorriqueños/as utilizando un diseño experimental con una muestra de 1,320 participantes. Luego se realizó un estudio cualitativo de entrevistas por teléfono para explorar los retos de la implantación. El tercer trabajo presenta un estudio exploratorio para el desarrollo y validación de la escala de espiritualidad personal en Puerto Rico de Juan A. González Rivera, Jaime Veray-Alicea y Adam Rosario-Rodríguez. La muestra fue constituida por 347 personas adultas. Los resultados de analisis de factores apuntan a una solución de tres factores denominadores como conexión: intrapersonal, interpersonal y transpersonal. Por último y continuando con el tema de la espiritualidad y la religión, presentamos un trabajo sobre el papel mediador en la identificación ateísta y su relación con el bienestar psicológico desarrollado Juan Aníbal González Rivera, Suham Pabellón y Adam Rosario. La muestra fue una por disponibilidad de 348 participantes y se evidenció una medición parcial entre la discriminación percibida y el bienestar psicológico.

Como hemos mencionado anteriormente, el trabajo de editar la RePS es un verdadero trabajo de amor. Contamos con muchas personas comprometidas con esta labor. Agradecemos al equipo editorial compuesto por Jennifer Morales Cruz, Israel Sánchez-Cardona y Marco Peña. Desde hace más de dos años Eliut Rivera-Segarra, había propuesto un número especial sobre la psicología de la salud que se publica como sección especial en este número. Les anticipamos publicaremos una segunda sección especial sobre ese tema en un próximo número. También estamos sumamente agradecidos a colegas que respaldan el trabajo de la revista mediante el proceso de revisión de pares. Además de las personas que conforman el comité editorial de la RePS, contamos con revisores ad hoc que dan de su tiempo para evaluar los trabajos. A continuación, presentamos los nombres de estos colegas:

  • Cristina Adames 
  • Nelson Cruz-Bermúdez 
  • Caleb Esteban 
  • Rosario Costas-Muñiz 
  • Kelvin Mariani 
  • Lymaries Padilla 
  • Alixida Ramos-Pibernus 
  • Imaris Ríos-Vazquez 
  • Emily Sáez-Santiago 
  • Ricardo Sanchez-Medina 
  • Marcos Reyes-Estrada

Como mencionamos al inicio de esta columna “la crisis ya no es la misma”. Pero antes de la visita de los temporales Irma y María, experimentamos una crisis que nos paralizó la operación cuando el 24 de junio se desactivó la plataforma de la RePS y no podíamos entrar a la misma. Nuestra expectativa era publicar este segundo número para fin de agosto o principios de septiembre. Sin embargo, el sistema no se pudo re-establecer hasta el 10 de agosto atrasando los trabajos varias semanas. Agradecemos a Marco Peña y su equipo por la ayuda solidaria en resolver el problema con la plataforma de la RePS. Y poco después nos llega la tormenta María con los efectos catastróficos que tuvo sobre todos nosotros y nosotras. Muy a pesar de los efectos de la catástrofe en lo ambiental, lo social, lo económico, lo político y lo personal encontramos un rayito de luz esperanzadora de cantautores boricuas, como Residente con Hijos del Cañaveral. Residente con esta pieza musical abrió los Latin Grammys el pasado 16 de noviembre. Pero antes de iniciar el espectáculo le dedica la canción a Puerto Rico y plantea que “Puerto Rico no se levanta porque Puerto Rico siempre ha estado de pie” (Residente 2017). La crítica al discurso oficialista que “Puerto Rico se levanta” no podía estar más claro. El mensaje de Hijos del Cañaveral es uno esperanzador reconociendo las injusticias de la situación histórica, social, política, y económica de Puerto Rico. Y por otro lado hace énfasis en las fortalezas de la cultura puertorriqueña, de la combatividad y espíritu de sobrevivencia de este pueblo de cara a fuerzas mucho más ponderosas. En Puerto Rico y en el Caribe, todos/as somos hijos e hijas del cañaveral. La letra de esta pieza la presentamos a continuación por su poderosa crítica y esperanzador mensaje:

Verso 1: Residente
Desde que nacimos
Nuestra mancha de plátano salió del mismo racimo
Somos hermanos del mismo horizonte
Todos nos criamos en la falda del monte

Crecimos, pero pa’ que otro se aproveche
Somos un pueblo con dientes de leche
Los hijos del trabajo sin merienda
La limonada para el capataz de a hacienda

Todo lo que sobrevive
Somos la caña fermentada del Caribe
Pero, aunque la historia nos azota
Somos como una botella de vidrio que flota

La central Aguirre la pusimo’ a producir
Sin saber leer ni escribir
Y la depresión la curamos sin jarabe
Porque caminamos al compás de la clave

Nuestra raza por naturaleza es brava
Salimos de la tapa de un volcán con lava
No hay identidad dicen algunos
Pero aquí todos llevamos en la espalda el número 21

Aprendimos a caminar hace rato
Con un pie descalzo y el otro con zapato
Con la medalla del cacique en la casa de empeño
Somos los dueños de un país sin dueño

Coro: Francisco Rosario
Hijos del cañaveral
Nunca se nos cae la pava
Esta raza siempre es brava
Aunque sople el temporal
Pa' que sientas el calibre
De un caballo sin jinete
Mira como corre libre
Se refleja en el machete

Verso 2: Residente
Somos el rocío cuando se desayuna
Somos la marea cuando baila con la luna
Nos secamos el sudor con el viento sin toalla
Y nos perfumamos con la sal de la playa

Cuando el sol cuelga las nubes en el tendedero
De agua de coco son los aguacero'
Y soñamos desde la misma orilla
Sin perder el camino porque aquí los cucubanos brillan

Viene el huracán y le rezamos a la cruz
Y jugamos brisca cuando se va la luz
El calor nos calienta la cerveza
Y nos bañamos en el lago hasta que abran la represa

Aquí los viernes santo se come yautía
Aquí los reyes magos vienen de Juana Díaz
Velamos parao' a los difuntos
Y en las patronales en la Caja e’ Muerto nos mareamos juntos
Lo nuestro no hay nadie que nos los quite
Por más nieve que tiren aquí la nieve se derrite
Aunque siembre las raíces como le dé la gana
Los palos de guanábana no dan manzanas

Coro: Francisco Rosario
Hijos del cañaveral
Nunca se nos cae la pava
Esta raza siempre es brava
Aunque sople el temporal
Pa' que sientas el calibre
De un caballo sin jinete
Mira como corre libre
Se refleja en el machete

Verso 3: Residente
A latigazo limpio desde el descubrimiento
No pudieron, seguimos con el mismo acento
Nuestro aguante ha sido digno
Somos los versos que no cantan en nuestro himno

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References
Cómo citar
Editorial: Nuestra crisis no es la misma. (2017). Revista Puertorriqueña De Psicologia, 28(2), 244-250. https://www.repsasppr.net/index.php/reps/article/view/395
Sección
Artículo de investigación

Cómo citar

Editorial: Nuestra crisis no es la misma. (2017). Revista Puertorriqueña De Psicologia, 28(2), 244-250. https://www.repsasppr.net/index.php/reps/article/view/395